Crece el malestar en sectores politicos por la falta de respuesta oficial ante una campaña anti Argentina
Entre Barrios SaltaUn creciente clima de malestar e inquietud se instaló en el ámbito político, diplomático y del comercio exterior debido a la inacción del Gobierno nacional conducido por Javier Milei frente a una escalada de pronunciamientos y campañas de desprestigio contra la Argentina en el exterior. Diversos actores de la política local y representantes del sector productivo han expresado su preocupación por la pasividad del Poder Ejecutivo ante descalificaciones públicas y acciones que amenazan la imagen institucional y el posicionamiento estratégico del país en los mercados internacionales.
​Las críticas apuntan de manera directa a la conducción de la Cancillería y a la estrategia de política exterior del Gabinete. A diferencia de intervenciones previas en las que el Presidente o sus voceros reaccionaron con inmediatez ante diferendos políticos con mandatarios extranjeros, en esta ocasión la postura oficial ha sido el silencio y la neutralidad, un sesgo que analistas internacionales interpretan como un repliegue perjudicial para los intereses soberanos de la Nación.
​Sectores de la oposición, así como referentes parlamentarios de bloques aliados, advierten que la falta de una respuesta diplomática formal mediante notas de protesta o citaciones a embajadores expone a la Argentina a un desgaste injustificado. Esta omisión, señalan, impacta negativamente en negociaciones clave sobre acuerdos comerciales, financiamiento externo y compromisos multilaterales, debilitando la posición del país frente a sus pares de la región y del mundo.
​Desde el sector exportador e industrial también se encendieron las alarmas, fundamentando que la descalificación de la marca país en el extranjero termina traduciéndose en barreras para los productos nacionales y pérdidas de competitividad. Empresarios del rubro agroindustrial y tecnológico remarcan que la defensa activa del prestigio institucional resulta indispensable para garantizar la previsibilidad que demandan los inversionistas extranjeros.
​Mientras desde la Casa Rosada evitan realizar declaraciones directas sobre las acusaciones y mantienen su enfoque en el frente económico local, la presión parlamentaria aumenta para que las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores comparezcan ante el Congreso de la Nación y brinden precisiones sobre la estrategia de contención y respuesta soberana que se adoptará al respe

cto.
